La temática de la prostitución fue sumamente recurrente en el discurso político y legislativo de la primera mitad del siglo XX en Chile, principalmente por la explosión demográfica del fenómeno en las ciudades y por el avance incontenible de la sífilis. El mundo literario tampoco se quedó al margen de esta nueva discusión, e hizo un importante aporte por visibilizar, por primera vez en la literatura nacional, las prácticas sociales que se ocultaban detrás de las cifras y la sífilis, todo aquello que no se decía sobre la prostitución la literatura lo pone sobre la mesa, evidenciando la dicotomía entre las prácticas sociales y el discurso legal amparado en las teorías médico higienistas. Una forma de análisis posible de este escenario es el de los imaginarios sociales, reconocer como estos van emergiendo y posicionándose del discurso literario nos permitirá comprender mejor aquellas prácticas sociales tan arraigadas en la sociedad chilena. […]
Gilda Salinas rompe las unidades cuentísticas tradicionales al hacer de cada texto de Del destete al desempance. Cuentos lésbicos y un colado un episodio en la vida de una lesbiana que, con “voz propia”, narra sus peripecias nocturnas por la ciudad de México, de los años setenta a la actualidad. Al ubicar las acciones en sitios de diversión lésbica que no existen más, la voz, cual cronista, rescata un ámbito de la vida homosexual a la vez que fija bromas y códigos lingüísticos que por su origen oral hubieran corrido el riesgo de perderse con las generaciones que los
animaron. Sus estrategias carnavalizan el tema lésbico a la vez que legitiman la validez de las búsquedas expresivas y de comportamiento del ser lesbiana en un tiempo y en un lugar. Su aportación en los planos del género literario y de la formación de constantes en la narrativa homosexual mexicana indudablemente enriquece los medios expresivos, la visibilidad, la diversidad, las vidas y las historias de la y las lesbianas. […]
El feminismo académico anglo-americano dedicado a la ciencia ficción está desarrollando las habituales tareas feministas, no sin contradicciones: recuperar figuras femeninas olvidadas (tanto autoras como personajes), revisar al alza la reputación de escritoras ya conocidas con vistas a reformar el canon, y escribir una “ginohistoria” del género. Esta ginohistoria, no obstante, suele aparecer o bien como adjunto menor en la historia de la ciencia ficción masculina (lo que Duchamp llama ‘malestream’), o aislada en la crítica feminista. De hecho, y lamento pronunciarme en este sentido, el proyecto separatista feminista académico no sólo distorsiona la genealogía e historia de los géneros que estudia sino que además no ha conseguido interesar a los hombres, a quienes apenas se dirige. […]