Quisiera comenzar leyendo un breve fragmento de una carta que escribiese a una antigua novia, allá lejos y hace tiempo. Quisiera comenzar con la lectura de un extracto de esa epístola amorosa que, entonces y ahora, desafía la lógica que distingue lo personal de lo político, lo privado de lo público, lo propio de lo ajeno. Me per- mito, entonces, transcribir (y traducir) dichas líneas:
“¿Alguna vez pensás en inglés? La primera vez que me dije a mí misma que era gay, lo hice en este idioma. Solía pensar: “I ?m gay”. Incluso imaginé contar este (no) secreto en esta lengua. Quizás mi lengua-madre no me permitía en ese tiempo siquiera pensar en ella. Decirlo. O quizás fue algún tipo de profecía. El anuncio de cierta condición-extranjera. Una manera de aceptar mi homosexualidad y el extraño exilio que viene con ella.” […]
La mujer es el artefacto político que no consigue asumir la soledad, siempre en busca de quién la complete, de quién la ampare, la proteja, la cobije, la resguarde, siempre esperando al príncipe o -la princesa- azul, siempre aguardando algo que estimule su abúlico tedio existencial femenino hegemónico de ángel del hogar sin más afirmación que su melancolía. La soledad en el desierto es la forma que reviste el medio de encuentro de quien procura desertar de las formas del yo-soy-mujer, llevándose en la retirada y el éxodo las armas y los afectos necesarios. […]
¿Qué nombre deberíamos darle a esas narraciones que construyen conocimiento desde la exposición de una experiencia que es al mismo tiempo personal y profundamente colectiva? En este texto quiero releer a Audre Lorde a la luz del concepto de memorias plásticas, que surge de una triple conjunción entre las escrituras autobiográficas puestas en marcha por autoras y poetas negras y chicanas de los años 70 y 80 del siglo XX en EEUU, la idea de plasticidad desarrollada por Catherine Malabou y el concepto de figuración articulado por la filósofa Rosi Braidoti. Las memorias plásticas surgen de la mano de aquellas formas de escritura autobiográfca que buscan hacer estallar los mandatos dominantes del género, la raza y la sexualidad, poniendo en evidencia sus silencios. Una memoria plástica es una reapropiación de la palabra desde la que se desenvuelven distintos intentos por valorar historias descorridas de los horizontes normativos. […]