Cita sugerida (APA): Acha, O. y Ben, P. (2005). Amorales, patoteros, chongos y pitucos. La homosexualidad masculina durante el primer peronismo (Buenos Aires,1943-1955). Trabajos y Comunicaciones, (30), 217-260.
Este artículo problematizará las narrativas del Nunca Más (1984) y el Informe Rettig (1991) desde una perspectiva comparativa transnacional y la teoría de género. Concluimos que tanto en Argentina como en Chile esta construcción universalista, y, por ende, androcéntrica, del “nunca más” y de las víctimas de las violaciones de los derechos humanos también tendía a marginalizar y silenciar las experiencias de las mujeres sobrevivientes, particularmente en cuanto la violencia política sexual y la tortura familiar. […]
La paradoja es la siguiente: ¿cómo la homosexualidad perdió su estigma de enfermedad, vicio y alteridad siendo reconocida ahora por la política tradicional, abrazándose con el Estado y sus ministros sin problemas? Pero aún más, ¿cómo fue que la identidad política homosexual institucional aparece como algo positivo en el contexto de un Gobierno de derecha? ¿cómo el homosexual devino algo bueno para la política? Y, esto me interesa en gran medida como activista de la disidencia sexual, ¿cómo es que la identidad política de la mujer –feminista- en tanto lucha política sexual sigue siendo criminalizada y oscurecida por el espacio público-político a diferencia de lo que ha ocurrido con la identidad política homosexual cada vez menos incómoda? Finalmente, ¿por qué no se relacionan feminismos y políticas homosexuales? […]
Desde hace más de cinco décadas en el vasto campo de luchas contra las violencias de género se elaboran teorías, se confeccionan diagnósticos específicos y se implementan modalidades de intervención. La literatura acumulada sobre el tema es extensa y nutrida de diferentes saberes, sin
embargo, es posible reconocer una estructura analítica compartida que ha permitido delinear un objeto, definir intervenciones deseables y promover la emergencia de profesionales indispensables para su abordaje. Un proceso que es reconocido en diferentes países del norte y del sur. El presente artículo
recupera el tiempo fundacional de dicho paradigma en el escenario local, en el marco de lo que Silvia Chejter (1995) denominó el Movimiento Antiviolencia en Argentina. Se analiza un breve período de actividades y publicaciones en donde circularon y se elaboraron ideas prometedoras de éxito (Kuhn, 2006) respecto de la capacidad de resolución de los enigmas de la violencia. Me interesa analizar los esfuerzos epistémicos obrados por profesionales de la salud, académicas y militantes, estudiar qué elementos teóricos instrumentaron para modelar una matriz de interpretación exitosa sobre la problemática y compatible con la intervención; al tiempo que dar cuenta de la comunidad de
expertas que se fue consolidado en esas tareas. […]