Nos reunimos y algo pasa, conversamos, nos intercambiamos libros y nombres, nos abrimos a la posibilidad de dejarnos afectar por las voces de otrxs y en el frote, el choque, el intercambio e, incluso, en las discusiones que pudieran tornarse más acaloradas, nos dejamos conmover por el deseo y el desafío de romper con los mandatos descarnados que nos construyen como investigadoras al alero de unos
mecanismos caracterizados por sus demandas de productividad compulsiva y que expulsan a las humanidades hacia lugares cada vez más precarios intentando borrar con este gesto al conjunto de saberes que se construyen críticamente frente a los mandatos de esas mezquinas estructuras dominantes del cálculo patriarcal hetero-blanco-tardocapitalista vigilante y compulsivo que hoy pretende autoerigirse como la norma […]
Elsa Dorlin en Defenderse: una filosofía de la violencia (2018a) y en el “Manifiesto de autodefensa femenina ¡Ya es tiempo!” (2018b) entenderá la construcción del sujeto político revolucionario a partir del papel primordial de la rabia en la politización de las experiencias vividas de dominación. Para ello, acuña una fenomenología de la presa, que definiría lo que es ser una mujer sobre la cual sostiene que la politización de las subjetividades no depende siempre de la responsabilidad de los colectivos formados por los violentados porque para la mayoría de ellos puede ocurrir que o bien no haya colectivo posible o que el mismo no les acompañe hasta la puerta de sus casas. Más aún, la autora argumenta que la única manera de que los hombres comprendan los efectos de ser una mujer es a través de una pedagogía brutal que apuntaría a convertirnos a todos en vidas a la defensiva. Intentaremos mostrar cómo un discurso crítico del sujeto moderno, en sus efectos, revitaliza ciertos aspectos del sujeto liberal. Concluiremos que el modo en que Dorlin concibe el paso a las estrategias de resistencia violenta se encuentra cargado de optimismo cruel (Berlant, 2011b) reforzando las tecnologías de auto-precarización afectiva (Cano, 2018) vitales para la gubernamentalidad neoliberal. […]
El artículo analiza la emergencia del concepto de apego (attachment) y su relación con las transformaciones de la biología inducidas por la Segunda Guerra Mundial y la incorporación de las máquinas de cine en el estudio del desarrollo infantil. Plantea que el trabajo de John Bowlby impulsó una nueva formación discursiva en el que la relación madre/criatura se explica por un sofisticado dispositivo empírico-teórico derivado de una biología renovada, de corte cibernética y militar y por cierta espectacularización de sus verdades a través del uso de las máquinas de cine. Tanto la introducción de los organismos cibernéticos como del cine permiten hipotetizar que el trabajo de Bowlby a la par que configuró una transformación profunda en la construcción discursiva del género y el cuerpo materno, impulsó un proceso de ciborgización de la psicología infantil a través de la cual se difuminaron los límites entre máquinas y seres humanos. […]