Cita sugerida (APA): Gil, S. (2011). Nuevos feminismos. Sentidos comunes en la dispersión: Una historia de trayectorias y rupturas en el Estado español. Traficantes de sueños.
Con mucha frecuencia, los feminismos del sur, incluidos los feminismos islámicos, entienden el movimiento feminista como un fenómeno ahistórico, universal y natural. También se lo ve como un signo intrínseco de progreso. La subyugación es tal que feministas musulmanas, por ejemplo, no dudan en hacer anacronismos históricos para inscribir el feminismo en la génesis de la historia islámica. Toda la dignidad del islam se limita, por consiguiente, a la capacidad de esas militantes de demostrar que es muy feminista en la letra y sexista en la lectura que el patriarcado local hace de él. Una sola grieta en esa construcción retórica: el feminismo como movimiento político no existía en la época de la revelación. Este no es menos a sus ojos que un patrón de medida de la modernidad y vuelve al islam, religión que precedió en el tiempo al feminismo, tributaria de aquel. […]
La relación entre el marxismo y el feminismo ha sido abordada al menos desde dos lógicas: la del amor romántico y la de la supuesta ceguera de Karl Marx sobre la cuestión de género. La celebración del bicentenario de su nacimiento ofrece una oportunidad de revisar esas figuras y explorar nuevas lecturas de un vínculo de indudable productividad. Es necesario, para eso, sortear los reduccionismos que acechan a ambas tradiciones (marxista y feminista) […]
En Argentina, todos los años tienen lugar los Encuentros Nacionales de Mujeres, que reúnen al movimiento amplio de mujeres en diferentes talleres de discusión y actividades culturales y artísticas. Los grupos anti-derechos pertenecientes a la Iglesia Católica acuden también para boicotear los talleres y producir enfrentamientos violentos. Desde hace unos años se hace un alto en la marcha con la que finaliza el Encuentro para pasar por la iglesia de la ciudad donde se realiza y gritar consignas anticlericales y a favor de los derechos de las mujeres, en especial el derecho al aborto. Se recuerda, además, el papel cómplice que tuvo esta institución durante la dictadura cívico-militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983. Las manifestantes se encuentran con que el templo está firmemente custodiado por militantes católicos que forman un escudo protector del edificio. Es allí donde se producen los enfrentamientos más violentos que queremos exponer para discutir las nuevas formas que adquieren las protestas feministas (exhibición del cuerpo desnudo, uso de la violencia, etc.) frente a un enemigo que también “pone el cuerpo” defendiendo lo que considera sagrado. […]