Cita sugerida (APA): Haraway, D. (1999). Las promesas de los monstruos: una política regeneradora para otros inapropiados/bles. Política y sociedad, (30), 121-164.
Una de las teorías más destacadas dentro del feminismo actual, tanto académico como militante, es la teoría de construcción identitaria que supo desarrollar a fines del milenio la filósofa norteamericana Judith Butler. Dicha teoría gira en torno a un concepto clave: performatividad. El presente trabajo resulta un esbozo de los antecedentes teóricos de los que Judith Butler es tributaria intentando establecer los giros y torsiones del performativo acuñado por J.L. Austin. Nuestro propósito entonces es hacer un rastreo de dichos antecedentes conceptuales para iluminar los presupuestos ontológicos y epistemológicos que la teoría de Butler encierra. Es decir, intentaremos dilucidar las condiciones de posibilidad que dan soporte a la ontología deconstructiva que promueve la autora. Para ello, estableceremos algunos encuentros y desencuentros entre la teoría de los actos de habla austiniana y de la iterabilidad derrideana.
En esta ocasión, presentaremos una interpretación de la propuesta epistemológica que se desarrolla en las obras más tempranas de J.Butler. Luego, mostraremos el performativo en su momento inaugural, tal como lo puso en circulación en la década del ?60 John L. Austin. Asimismo, retomaremos las críticas que, una década más tarde, esgrime Jacques Derrida objetando principalmente la idea de voluntad soberana y totalidad contextual. Así tensaremos un puente con la concepción teatral que tímidamente habilitó Derrida y que, posteriormente, Judith Butler logra elaborar con mayor profundidad. […]
Título: Poéticas de la falla, archivos dañados y contraescrituras sexopolíticas de la historia del arte Autore(s): Grupo de investigación Micropolíticas de la desobediencia sexual Tipo de documento: Presentación o ponencia Temas: Arte; Historia; Políticas sexuales; […]
Si tuviera que definir en este momento la transexualidad o el transgenerismo, y ya que de todas formas todas las definiciones son arbitrarias y parciales y recogen un aspecto de las cosa a costa de silenciar otros, diría que lo trans es, sobre todo, un tema de moda. De pronto hay una oleada (donde me incluyo, por supuesto) de efusividad y facundia donde todo mundo quiere hablar sobre lo trans, estudiar lo trans, pensar la “cuestión trans”, legislar para los trans, filmar a los trans, trabajar con trans, ser trans o acostarse con alguien trans. Me parece que todo esto está muy bien siempre y cuando nos acordemos de que ahí hay personas y de que las personas pueden hablar por sí mismas. También, por otro lado, defiendo la idea de que la “cuestión trans” es de interés político general porque, independientemente de si seamos o nos consideremos (un poco o un mucho) trans, en este debate están en disputa formas de vida y espacios que habrán de construir el mundo en que vivimos y que nos regirán, de una u otra manera, a todas las personas. […]