Las trabajadoras sexuales están en todas partes. Somos tus vecinas. Nos rozamos cuando nos cruzamos por la calle. Nuestras h as e h os van a las mismas escuelas. Estamos en el auto-servicio, haciendo cola detrás de ti, con el menú infantil y una botella de vino blanco en la bandeja. Hay personas que venden sus servicios sexuales en la cafetería de la empresa, en tu partido político, en el comité de actividades extraescolares, en la sala de espera del médico, en tu lugar de culto. Las trabajadoras sexuales están encerradas en los CIES y las trabajadoras sexuales están protestando a las puertas de los CIES. […]
Con la puesta en marcha de los Sistemas de Protección Social en América Latina y la adopción del enfoque de derechos como marco orientador de la intervención del Estado, la búsqueda de integralidad en los programas sociales se ha hecho cada vez más explícita. La integralidad, en este sentido, implica el reconocimiento y abordaje de las múltiples dimensiones que configuran los problemas sociales. En este trabajo sostenemos que el enfoque interseccional ofrece posibilidades analíticas –epistémicas y éticas– de gran relevancia para avanzar en el cumplimiento de la promesa de la integralidad en las políticas sociales. Proponemos concebir la integralidad desde una perspectiva crítica, que considere la opresión no solo como una configuración múltiple, si no como una expresión de la interdependencia y superposición de categorías de discriminación y subalternidad. El artículo analiza programas sociales que abordan la violencia de género desde esta mirada interseccional e identifica desafíos para los equipos profesionales que realizan intervención social en esta línea […]
La temática de la prostitución fue sumamente recurrente en el discurso político y legislativo de la primera mitad del siglo XX en Chile, principalmente por la explosión demográfica del fenómeno en las ciudades y por el avance incontenible de la sífilis. El mundo literario tampoco se quedó al margen de esta nueva discusión, e hizo un importante aporte por visibilizar, por primera vez en la literatura nacional, las prácticas sociales que se ocultaban detrás de las cifras y la sífilis, todo aquello que no se decía sobre la prostitución la literatura lo pone sobre la mesa, evidenciando la dicotomía entre las prácticas sociales y el discurso legal amparado en las teorías médico higienistas. Una forma de análisis posible de este escenario es el de los imaginarios sociales, reconocer como estos van emergiendo y posicionándose del discurso literario nos permitirá comprender mejor aquellas prácticas sociales tan arraigadas en la sociedad chilena. […]