Autores: Cristián Cabello, Jorge Díaz Título: Corión una familia en interfase Extensión: 60 páginas Fecha: 2017 Descargar o previsualizar http://www.zshare.net/download/82851613f6a941e9/
Si bien el debate sobre el “matrimonio para todos” podría parecer sólo una repetición del que se llevó a cabo anteriormente sobre el PaCS (Le Pacte Civil de Solidarité, contrato a partir del cual dos personas mayores de sexo diferente, o del mismo sexo, acuerdan organizar su vida en común), los términos han cambiado desde finales de la década de 1990, pasando de lo laico a lo religioso y de lo antropológico a lo biológico. Sin embargo, el debate sigue girando en torno a la identidad nacional. En Francia, la filiación está sacralizada porque define a la familia y a la ciudadanía. Como hace ver con claridad la comparación con Estados Unidos, la oposición al matrimonio gay es, por ende, sobre de la raza: articula la racialización de la nación y la biologización de la familia. Sin embargo, la retórica política no siempre coincide con esta lógica de naturalización/desnaturalización. En efecto, aun cuando los nacionalismos sexuales de la década de 2000 se opusieron a la “democracia sexual” de las minorías raciales, las polémicas de la siguiente década, desde la ley Taubira hasta la (llamada) “teoría de género”, ofrecen nuevas configuraciones de la intersección entre la política sexual y la política racial. ¿Es el movimiento de La Manif pour tous, burgués y católico, acerca de ser blanco, o es posible una alianza moralmente conservadora con los franceses de los suburbios, hijos de inmigrantes y musulmanes? La conclusión de este artículo se enfoca en las tensiones entre la lógica interseccional (de equivalencia) y la retórica (de articulación): el matrimonio entre personas del mismo sexo significa a la raza, pero al mismo tiempo es significado por los distintos actores políticos […]
Este artículo propone indagar la articulación entre manumisión, la labor afectiva del trabajo doméstico de las mujeres esclavizadas y los usos de la justicia por medio de la comparación de dos litigios por reconocimiento de libertad levantados en Nueva España y Chile por mujeres libertas hacia el último tercio del siglo XVIII, durante el “reformismo esclavista ilustrado”2. En 1766 Lucía Bárbara, mujer mulata, del pueblo Juchitepeque o Xochitepec (jurisdicción de la villa de Cuernavaca, en Nueva España)3, y en 1809 María de la Luz Soto, mujer mulata y/o parda, del pueblo de Putaendo (jurisdicción de la villa de San Felipe el Real, en la Capitanía General de Chile)4, se quejaron ante sus respectivas Reales Audiencias, afirmando que ellas y sus hijos/as estaban en posesión de la libertad. La condición de libres les había sido otorgada por sus amas al momento de testar, años antes, bajo la forma de la manumisión graciosa condicionada y una vez fallecidas. Es decir, habiendo cumplido una serie de requerimientos señalados en la manumisión. […]