
Título: El macho vulnerable: pornografía y sadomasoquismo
Autore(s): Javier Sáez
Año: 2003
Número de páginas: 7
Tipo de documento: Ensayo
Temas: BDSM; Pornografía; Vulnerabilidad

Título: El macho vulnerable: pornografía y sadomasoquismo
Autore(s): Javier Sáez
Año: 2003
Número de páginas: 7
Tipo de documento: Ensayo
Temas: BDSM; Pornografía; Vulnerabilidad
Es labor de la postpornografía hacer que sexualidades otras y formas nuevas de follar salten al panorama público y, por tanto, político; su discurso crítico revisa la historia del porno desde el post-feminismo y las luchas homosexuales para ganar un espacio de representación y consumo de la sexualidad y permitir la visibilización de lo otro, antes ausente en la pornografía. El postporno, comprendido como representación propia del movimiento queer, alberga en su centro dinámicas de empoderamiento, en estrecha relación con estrategias de apropiación; es toma de poder en si mismo, pero también representación de apropiaciones posibles y creador por tanto de realidades disidentes del discurso normativo. El empoderamiento se juega tanto en el exterior como en el interior del postporno, siendo a la vez agente y documento de apropiaciones.
Indagando en el interior de la narración postpornográfica descubrimos elementos que actúan apropiaciones de poder; la propia historia del postporno habla de la puesta en juego de estrategias de empoderamiento. Identificando estos elementos como actantes, se muestra atractiva la búsqueda de un modelo que permita sondar los mecanismos de empoderamiento jugados dentro de las narraciones postpornográficas; por ello, veremos de qué manera la semiótica se acerca a la propuesta contracultural de este asalto al poder en el porno. […]
A menudo cuando hablamos desde una perspectiva crítica de la agenda de los colectivos de diversidad sexual, solemos mencionar la educación sexual como uno de los lugares más importantes de disputa (en Argentina, por ejemplo, reclamamos la implementación real de la
ley de educación sexual integral en todas las escuelas). En efecto, son múltiples los lugares donde aprendemos a habitar y relacionarnos con la diferencia, de los cuales se destaca de manera evidente la institución escuela, lugar donde pasamos gran parte de nuestras vidas. En
ese sentido, como bien nos ayuda a pensar valeria flores, podríamos comprender a la educación sexual como “un término que en la escuela designa un conjunto variable de prácticas y perspectivas que no responden a un diseño uniforme e incluso llegan a ser antagónicas y contradictorias entre sí” (2015, p. 3). De este modo, la educación sexual
señalaría una intersección entre discursos acerca de la pedagogía y la sexualidad que no debe hacernos confundir con la idea de una educación de lo sexual como si éste existiera previo a los discursos pedagógicos que lo constituyen de manera fundamental. En otras palabras, no se encuentra la sexualidad en algún lugar natural que luego es regulado (reprimido) por los discursos de la escuela, sino que la sexualidad aparece, emerge, se produce efectivamente
también a través de las prácticas que tienen lugar en la escuela, tanto aquellas que explícitamente se refieren a la sexualidad como las que no. En ese sentido, sostendremos la hipótesis productiva del poder tal como el mismo Michel Foucault propuso en el primer tomo
de Historia de la sexualidad (1998). Allí, el autor entendía que en las sociedades capitalistas y burguesas, el sexo no parece haber sido solo ni principalmente reprimido, sino que se ha insistido en una proliferación de los discursos sobre él, de modo que las preguntas que nos debieran orientar en su estudio serán del estilo:
“¿Por qué se ha hablado de la sexualidad, qué se ha dicho? ¿Cuáles eran los efectos de poder inducidos por lo que de ella se decía? ¿Qué lazos existían entre esos discursos, esos efectos de poder y los placeres que se encontraban invadidos por ellos? ¿Qué saber se formaba a partir de allí?” (Foucault, 1998, p. 10) […]
Asistimos en la actualidad a una proliferación de discursos pornográficos, al punto de que sería difícil imaginarnos la sexualidad contemporánea sin pornografía. Se hace necesaria, en ese sentido, una crítica de la pornografía sabiendo que estamos apuntando a uno de los discursos contemporáneos más poderosos respecto de la verdad del sexo. Dicha verdad, por su parte, no es una mera circunstancia o atributo del sujeto sino una condición de posibilidad de su constitución, de modo que una crítica de la pornografía es una crítica de la sexualidad y, en consecuencia, una crítica del sujeto contemporáneo en sí mismo. Teniendo en cuenta esto, quisiera en este artículo realizar un abordaje de la pornografía desde un posicionamiento específico: el feminismo pro sexo. Para ello sugiero el concepto de eroticidad, esto es, la operación de las normas que distribuye de manera diferencial entre los cuerpos el carácter de sexualmente deseable […]
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