A 40 años del golpe de Estado ocurrido en Chile y a 50 años del golpe ocurrido en Brasil (1964,) resulta interesante analizar y comparar las movilizaciones y acciones de protesta y desestabilización que encabezaron las mujeres de derecha contra los gobiernos de Goulart y Allende. En ambos países desarrollaron campañas en contra de gobiernos constitucionalmente elegidos, para lo cual se agruparon, recibieron apoyo, establecieron alianzas con otros sectores, salieron al espacio público, exigieron la renuncia de los presidentes y llamaron al resto de las mujeres a manifestarse en contra del marxismo y en defensa de la patria, el orden y la familia. Las actuaciones de estas mujeres y su efectividad estuvieron profundamente marcadas por la defensa de los roles tradicionales de género y por concepciones de la participación política femenina que tendían a negar el carácter político de la actuación de las mujeres. […]
En México, el movimiento de mujeres emerge con las características sociales propias de un país producto de la invasión y dominación de las culturas indígenas por La conquista y colonización española. Es en este contexto que se inscribe la vida de las mujeres mexicanas. A lo largo de la historia, nuestro país no ha dejado de buscar la integración de estos orígenes en una nación mexicana que reconozca esta doble herencia. El movimiento de las mujeres o movimiento feminista nace y se desarrolla en este entorno inherentemente injusto, difícil, pero también combativo. Desde sus inicios, ha luchado abiertamente contra la opresiva moral católica que ha afectado la vida de las mujeres y su relación con los varones, tanto en la sexualidad, la familia y el trabajo, como en lo social y político. Reconocemos que la presencia de mujeres indígenas en las filas del EZLN contribuyó a legitimar la participación política e insurgente de las mujeres, no sólo em México, sino en el mundo. Este movimento imprimen una calidad a muchas organizaciones hacia los esfuerzos en contra del sistema capitalista, a deslindarse del feminismo que solo ve la subordinación a los varones y deja de lado las múltiples subordinaciones cotidianas y rastreras que nos impone el capitalismo bárbaro y salvaje que destruye no sólo al planeta, sino toda posibilidad de supervivencia humana en armonía y justicia. […]
El trabajo doméstico y de cuidados es clave para comprender las situaciones y las relaciones de opresión que vivimos las mujeres en el patriarcado, históricamente hasta la actualidad. En este artículo presentamos un recorrido teórico-conceptual a partir de la lectura de diferentes estudios y obras referentes de la teoría y la filosofía de género, los feminismos y la perspectiva decolonial, con el propósito de problematizar dicha cuestión. Sobre esta base, recuperamos el análisis sobre el valor/no-valor del trabajo productivo-reproductivo de las mujeres vinculado a la “domesticación” en la esfera privada. En particular, nos focalizamos desde la intersección género/clase/etnia-raza en las situaciones de las trabajadoras latinoamericanas, en un contexto de diferentes niveles de desigualdades y segregación. […]